"Europa no puede, no es capaz". En las últimas jornadas, sucesivas a la intervención en Venezuela, hemos venido asistiendo, en toda su variedad de versiones, a la descalificación de la UE a propósito de su silencio, falta de reacción reconocible y unitaria ante la patada al tablero del orden internacional perpetrada por Trump al frente de EEUU, superpotencia a la que tradicionalmente se la estimaba como aliada preferente desde este lado del Atlántico.
2026 acaba de comenzar; no amanece el año con buena cara: la intervención militar de EEUU en Venezuela y la "captura de Maduro" no solo por la violación de la soberanía e integridad de una nación integrante de la comunidad internacional, sino por su en vidas humanas (cerca de un centenar) a las que se presenta como negligible colateral damage de una operación sólo al alcance de quien controla el botón rojo de una superpotencia que no se siente obligada a respetar ninguna ley ni a dar explicaciones a nadie.
Nunca como ahora, en toda la historia de la UE, habíamos confrontado una relación de fuerzas tan escorada a la derecha en las Instituciones de la UE. De hecho, es proyección del paisaje político descrito en los Parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros (EEMM) y, consiguientemente, en los Gobiernos nacionales que se reúnen en el Consejo.
En el Debate sobre el Estado de Derecho en España.
Sobre las reformas de los tratados de la Unión Europea
Se trata de los resultados de la Comisión de Investigación sobre el espionaje con ''Pegasus''.
Sobre las conclusiones de la Comisión de Investigación de la UE sobre el espionaje con Pegasus.
Sobre el Pacto de Migraciones y Asilo.
Sobre la erosión del Estado de Derecho y pluralismo informativo, Grecia y UE