El polémico programa de la Comisión Europea 2024/2029: dura tarea por delante.

  • Tribuna de Prensa
  • 27 de Febrero de 2025
El polémico programa de la Comisión Europea 2024/2029: dura tarea por delante.

La Comisión Europea VDL II, Legislatura 2024/2029, ha presentado ante el Pleno de febrero del Parlamento Europeo (PE) celebrado en Estrasburgo su Programa de Trabajo (Working Program), equivalente a su agenda de Gobierno e iniciativas legislativas para el período que tenemos por delante.

Basta un vistazo al oleaje que sacude los tambaleantes cimientos del desorden internacional para aprehender la urgencia de que la UE active la astucia y voluntad precisas para convertir en oportunidad cada inmenso desafío que le plantean actores globalmente disruptivos —los aterradores anuncios de la Administración Trump— cuando no abiertamente hostiles —la Rusia de Putin—.

La UE es campeona mundial en todas las categorías de la Ayuda Humanitaria y la Cooperación al Desarrollo: sus Presupuestos, sumados a los de sus 27 Estados miembros (EEMM), superan de largo de EEUU, China y Rusia juntos. Ante el alarmante anuncio de que Trump cancelará de un tajo su Agencia de Cooperación (USAid), la UE podría ensanchar su influencia y significación al servicio de sus valores y prioridades distintivas (igualdad de género, remoción de discriminaciones, capacitación institucional, independencia judicial y lucha contra la corrupción), radicalmente alternativas a las de los demás actores globalmente relevantes.

En cuanto a la necesidad de una "autonomía estratégica" que dote a la UE de mayor identidad en Seguridad y Defensa, comienza a saberse —por fin— que, si pusiera en común los 27 Presupuestos de sus EEMM, seríamos la segunda potencia militar del mundo (tras EEUU, pero por delante, de lejos de China y Rusia).

La lección es terminante: las fuerzas y escaños europeístas del PE sólo podemos exigir de la Comisión Europea VDL II que acompase de una vez los objetivos proclamados y los instrumentos disponibles para su realización. Ni puede hacerse "más con menos" ni cabe una "mejor Europa" sin recursos propios, inversiones (como indican los Informes Draghi y Letta), y Financiación Plurianual (MFP) para sus Políticas clásicas (PAC, Cohesión y Política Regional) y para las Transiciones que la emplazan al futuro (Verde, Digital/IA).

Lamentable y preocupantemente, desde el arranque mismo de esta Legislatura 2024/2029 todas las señales de vida que venimos recibiendo de la Comisión Europea VDL II apuntan no solamente pasos en una dirección equivocada sino incursos en el riesgo cierto del retroceso y de la reversión del (sobresaliente) acervo legislativo aprobado en el período previo 2019/2024; muchos de sus principales actos legislativos, por cierto, desbloqueados con acierto en la Presidencia española del Consejo de la UE (segunda mitad de 2023). 

Así, desde la "revisión" de la descarbonización ("posponer" la Agenda Verde) a la "flexibilización" de la Agenda Digital (tal como siempre pretendieron los gigantes de Internet: X, Meta, Amazon...), pasando por declaraciones, del todo inaceptables, de varios Jefes de Gobierno negándose a cumplir sus obligaciones legales con las leyes que componen el Pacto UE de Migraciones y Asilo.

Ese no es el camino. No cabe ninguna concesión a la tentación de retorno al casillero nacional (como propugna la ultraderecha, hipócritamente emboscada en su Make Europe Great Again), ni, aún menos, al nacionalismo reaccionario, que es contrario y antagónico a la integración europea.

En el debate parlamentario del Programa de la Comisión Europea VDLII afloró la impugnación de esa desregulación que, según tememos, se agazapa bajo el mantra de la better regulation: se anuncian, bajo ese disfraz, "leyes europeas ómnibus" (también en el PE ha aterrizado el léxico de metáforas gráficas) por las que se "simplificaría" y "eliminaría" esa alegada "burocracia" que impediría grandes inversiones. 

Cuando más inquietante resulta el sometimiento de todos los resortes estatales de EEUU a esa tecnocasta oligárquica que impone su tecnofeudalismo liberándose de reglas para que impere sin freno la vieja Ley del más fuerte, lo último que cabría esperar de la UE sería su sumisión a esa agenda que se abre paso, como siempre en la historia, por la guerra de las palabras que definen la visión que tenemos de las cosas.

El gran reto de la UE no es deshacerse de un supuesto "exceso de burocracia" (en realidad, todo el personal al servicio de la UE suma un número inferior, apenas 28.000, al de los empleados públicos y funcionarios del Ayuntamiento de Madrid) sino generar condiciones para las inversiones que la hagan ganar las batallas de un futuro vislumbrado en el presente. 

Y que lo haga, además, sin perder en el empeño su alma, su razón de ser, que es la de vertebrar su solidaridad cohesiva (interterritorial, interpersonal/social e intergeneracional) en la realización de sus libertades constitutivas (libre circulación de bienes, capitales, servicios y personas) y sus valores comunes (la idea europea de Estado de Derecho, Democracia, Derechos Fundamentales, Dignidad personal, Igualdad, promoción del pluralismo y protección de minorías, art.2 TUE).

La correlación de fuerzas descrita en las Instituciones de la UE (no sólo el PE: véanse la Comisión Europea VDL y el Consejo de la UE) no invita a ningún optimismo, y menos aún a ninguna ingenuidad. Pero nuestro trabajo consiste en pelear cada partido, pugnar por cada balón hasta el último segundo útil, no cejando jamás, "sudando la camiseta", con expresión que tantas veces empleé en otros contextos y ahora resurge en su uso para la refriega política.

Mucho trabajo por delante: para discutir, enmendar, y reescribir, cuando haga falta, cada párrafo y cada letra del Programa de Gobierno de la Comisión Europea VDLII para esta Legislatura. Ya ha empezado; en ello estamos. No hay un minuto que perder.

Publicado en Huffington Post

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